Era 1973 y Bryce se encontraba en París. El escritor se
dedicó de lleno a la literatura. Obtuvo dos diplomados de La Soborna y se hallaba a
puertas de terminar una maestría. A su
vez, por aquellos años, el Perú había recibido ya un golpe de Estado y tenía
como presidente a Juan
Velasco Alvarado.
En París vivía también Julio Ramón
Ribeyro, que había dejado de trabajar en Frances Press y para ese entonces,
era ya agregado cultural ante la Unesco.
Sucede que un día Alida (esposa de Ribeyro) llama a Bryce desesperada. Ella
le cuenta que Julio Ramón necesitaba operarse urgentemente. Eran necesarios 15 mil dólares para internarlo.
Se requería imaginación para conseguirlos, cuenta Bryce en una
entrevista muchos años después. Y así fue. Al no soportar ver al flaco desgarrarse
de dolor, cogió un lapicero y redactó una carta dirigida al entonces presidente
Juan Velasco Alvarado.
“Los intelectuales peruanos
reunidos en París ―estaba yo solo, en realidad― le pedimos que envíe, por
favor, 15 mil dólares para la operación del
escritor Julio Ramón Ribeyro, su agregado cultural ante la
Unesco”
El autor de Un mundo para Julius, falsificó un sinnúmero de firmas
entre las que se encontraban: Rodríguez Larraín, Chávez, Guzmán, Eielson,
Chariarse. De esta manera fue que entregó la carta a la misma esposa del
presidente que en ese momento se encontraba en París.
Me valí de Roberto, un
portugués que hacía las veces de chofer en la Embajada peruana. Gracias a esto,
en menos de 15 días, el dinero fue
remitido por la señora Consuelo Gonzales de Velasco, comenta Bryce que no
deja de sorprendernos con su pericia para las historias propias o ajenas.

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