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  1. El mito sigue vivo

    miércoles, 11 de junio de 2014


    Crítica
     
    Leusemia
    A la mierda lo demás – Asesinando al mito (1995)



    El mito sigue vivo

    El presente es un trabajo no muy logrado ke digamos (…) y el resultado dista bastante de lo ke hubiéramos kerido para esta magna ocasión” (sic).

    Leusemia, banda que en 1995 ya era mito en la escena rockera peruana, anunciaba así, con cruda honestidad, su nuevo trabajo sonoro. Hartos de que se les considerara músicos virtuosos y simplemente un grupo de "punkekes" rebeldes, el propósito que guió al grupo en su regreso a los escenarios fue el de cortar de raíz con el disco que antecedía a este, el Vol. 1. Pero, ¿hasta qué punto lo lograron? ¿por qué el resultado distó bastante de lo deseado? ¿asesinaron al mito o , por el contrario, lo alimentaron más?

    A la mierda lo demás cuenta con los mismos integrantes del Vol. 1, con excepción de Leo Escoria, que para ese entonces ya había dejado la banda e incluso el país. Escoria fue el que inyectó a la agrupación de esa imagen y sonido punk que hasta ese entonces tenía y de los cuales el resto de integrantes renegaban un poco. Ellos quisieron alejarse de esa etiqueta y pasaron a reafirmarse como rock and roll a secas.

    Daniel F, vocalista de Leusemia, dice que el resultado, el producto final, dista bastante de lo que querían como grupo. Técnicamente, A la mierda lo demás es deficiente. El bajo (que pasó a manos de Raúl “Montaña”) se pierde en algunos temas del disco (Al Ramerío, Oirán tu voz) y la precariedad de la producción se transluce en el sonido de la batería del Kimba Vilis (en los Bonus Temis, tracks grabados en vivo en el Sargento Pimienta de Barranco, el baterista pasa desapercibido). “Nos sentimos atraídos por ese ‘no-profesionalismo’, por el sonido desarticulado de los que recién comienzan”, dice Daniel F. Si la intención era esa, lo lograron.

    Sin embargo, la banda compensó musicalmente y en cuestión de letras lo que no tenía en producción y técnica. Con este álbum, Leusemia estableció los temas que se convirtieron en himnos para la generación de esa época (y para las venideras), apelando a la crítica procaz de las instituciones del país (Barras malditas, El asesino dela ilusión, Al colegio no voy más) y al derrocamiento de los tabúes y preconceptos (Al ramerío, Un lugar).

    ¿Logró Leusemia asesinar al mito? ¿Consiguió alejar al fantasma del punk? La realidad, al pasar los años, nos dice que no. La conversión que experimentó Leusemia luego del A la mierda lo demás, pasando del rock and roll sucio y callejero al progresivo y experimental de canciones de veintitantos minutos del Moxón, hizo que los fans hicieran del álbum del 95 un nuevo mito, uno más perdurable e inquebrantable que el del 85. Daniel F dijo alguna vez que Leusemia era como el Sport Boys. Cabe entonces la analogía al decir que los fanáticos de Leusemia son también como los hinchas del Boys, nostálgicos profesionales. Ellos todavía esperan que su equipo (musical) suba a la primera división, esa del "rock and roll pestilente y maloliente" de las calles del Centro de Lima.

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